María en el Cenáculo: el corazón de la Iglesia naciente
Publicado el 12 de mayo de 2024 · por Administrador
Tras la Ascensión, los apóstoles se reúnen en oración 'con María, la madre de Jesús'. Día de la Madre y modelo eclesial.
Lectura sugerida: Hechos 1,12-14 Categoría: Tema católico Publicado: Domingo, 12 de mayo de 2024
Tras la Ascensión, los apóstoles se reúnen en oración 'con María, la madre de Jesús'. Día de la Madre y modelo eclesial.
Lucas cierra su Evangelio con la Ascensión y abre Hechos con la espera del Espíritu. En medio, una mención preciosa: 'Todos perseveraban unánimes en la oración, junto con algunas mujeres, con María, la madre de Jesús, y con sus hermanos'.
María en el centro
La primera comunidad cristiana se reúne con María. Los apóstoles, asustados tras la partida del Señor, no se dispersan: oran juntos, y María está en el centro. No predica, no manda, no organiza. Está. Y su presencia sostiene. Es la imagen perfecta del modo mariano de habitar la Iglesia.
El silencio fecundo
María apenas habla en los Evangelios. Sus palabras se cuentan con los dedos. Y, sin embargo, es la figura más amada de la historia cristiana después de Cristo. Su silencio es lleno de oración, de meditación, de servicio. Es modelo para todos los que sienten que no saben qué hacer en la Iglesia: a veces lo más útil es estar y orar.
Día de la Madre
Mayo, mes de María, suele coincidir con el Día de la Madre en muchos países. Es buena ocasión para gracias dobles: a la Madre del cielo y a las madres de la tierra. Cada madre cristiana refleja, sin saberlo, algún rasgo de María: la atención sin descanso, el dolor escondido, la oración silenciosa por los hijos.
Las espadas de María
Simeón le había anunciado: 'Una espada te traspasará el alma'. María vivió esa espada en cada paso de la vida de su Hijo. Al pie de la cruz fue donde más sangró. Y, sin embargo, no se quebró: se hizo más fuerte. Las madres cristianas, en sus dolores propios, encuentran en ella consuelo y fuerza.
Para llevar a la vida diaria
Hoy llama a tu madre, si vive, y agradécele algo concreto. Si ya partió, ofrece la Misa o el rosario por ella. Y, en algún momento del mes, visita un santuario mariano si puedes. Reza una decena pidiendo por todas las madres del mundo, especialmente las que han perdido un hijo.
María, Madre del Resucitado y Madre nuestra, sostén a tu Iglesia como sostuviste a los apóstoles en el Cenáculo. Bendice hoy a las madres del mundo, vivas y difuntas. Que nuestro corazón te tenga siempre como Madre. Amén.
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Publicado en la categoría: Tema católico.