Santísima Trinidad: un solo Dios en tres Personas
Publicado el 15 de junio de 2025 · por Administrador
El misterio central de nuestra fe: Padre, Hijo y Espíritu Santo. Una comunión de amor a la que somos invitados.
Lectura sugerida: Mateo 28,16-20 Categoría: Tema católico Publicado: Domingo, 15 de junio de 2025
El misterio central de nuestra fe: Padre, Hijo y Espíritu Santo. Una comunión de amor a la que somos invitados.
Cada vez que nos persignamos invocamos el misterio más alto y, sin embargo, el más cotidiano: en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Tres personas distintas, un solo Dios verdadero. Es el dogma central de la fe cristiana: no un acertijo a resolver, sino una vida a la que somos llamados.
Dios es comunión
La Trinidad nos revela algo decisivo sobre Dios: en sí mismo es relación. No es un solitario absoluto que decidió crear porque se aburría, sino una eterna comunión de amor. El Padre se entrega al Hijo, el Hijo se entrega al Padre, y el amor entre ambos es el Espíritu Santo. Si Dios es así, todo lo creado lleva su huella: estamos hechos para la relación.
Las tres misiones
Cada Persona tiene un protagonismo: el Padre nos crea y sostiene; el Hijo nos redime y nos hace hijos; el Espíritu nos santifica y nos hace templos vivos. No actúan por separado: todo lo que el Padre quiere lo hace por el Hijo en el Espíritu. Cuando recibimos un sacramento, la Trinidad entera obra en nosotros.
La vida cristiana es trinitaria
La oración cristiana siempre es trinitaria: al Padre, por el Hijo, en el Espíritu Santo. La caridad es trinitaria: amar como el Padre, con el corazón del Hijo, animados por el Espíritu. El cielo es trinitario: entrar en la comunión eterna de las tres Personas.
Para llevar a la vida diaria
Cuida tus señales de la cruz esta semana. Hazlas despacio, no automáticamente. Y reza el Gloria al Padre con conciencia, varias veces al día. Es la oración más breve y, sin embargo, la más alta: alabanza pura a la Trinidad.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén. Hazme habitación de tu Trinidad amada y enséñame a vivir como hijo del Padre, hermano del Hijo y templo del Espíritu.
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Publicado en la categoría: Tema católico.