Corpus Christi: misterio de amor
Publicado el 14 de junio de 2026 · por Administrador
'Esto es mi cuerpo'. 'Esta es mi sangre'. La Eucaristía es el resumen y la fuente de toda la vida cristiana.
Lectura sugerida: Marcos 14,12-26 Categoría: Festividad Publicado: Domingo, 14 de junio de 2026
'Esto es mi cuerpo'. 'Esta es mi sangre'. La Eucaristía es el resumen y la fuente de toda la vida cristiana.
Cristo, en la víspera de su pasión, tomó pan, lo bendijo, lo partió y dijo: 'Tomen, esto es mi cuerpo'. Tomó luego un cáliz, dio gracias y lo dio a sus discípulos: 'Esta es mi sangre de la alianza, derramada por muchos'. Aquellas palabras se siguen repitiendo cada día en miles de altares del mundo.
La presencia real
El Concilio de Trento lo definió con claridad: bajo las apariencias de pan y vino está realmente presente el Cuerpo, la Sangre, el Alma y la Divinidad de Cristo. No es símbolo. No es metáfora. Es presencia sustancial. Por eso el cristiano se arrodilla, adora y comulga con respeto.
El sacrificio actualizado
Cada Misa no es repetición del Calvario: es actualización. El sacrificio único de Cristo se hace presente en el altar de forma sacramental. Cuando participamos de la Misa estamos al pie de la cruz, en la mesa de la última cena, en el sepulcro vacío, todo al mismo tiempo.
Sacar a Cristo a la calle
La fiesta de hoy se celebra tradicionalmente con procesión: el Santísimo recorre las calles bajo palio, los fieles arrojan flores. Es un gesto público y precioso. Decimos al mundo: este Dios escondido en una hostia es el Señor del universo. Las calles que se llenan de fe son calles distintas.
La adoración eucarística
No basta comulgar: vale la pena también adorar. Pasar tiempo ante el Santísimo expuesto, en silencio, sin hacer nada. Solo mirar y dejarse mirar. Los santos sacaron de allí sus fuerzas.
Para llevar a la vida diaria
Esta semana acude a la adoración eucarística aunque sea media hora. Y, antes de comulgar el próximo domingo, di interiormente: 'Señor, no soy digno de que entres en mi casa; pero una palabra tuya bastará para sanarme'. Comulga con conciencia, no por costumbre.
Pan vivo bajado del cielo, alabado seas. Te creo presente, te adoro, te amo. Por los que no creen, te pido perdón. Que la Eucaristía sea de verdad la fuente y la cumbre de mi vida cristiana. Amén.
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