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Historia bíblica

'Dejen que los niños se acerquen a mí'

Publicado el 11 de octubre de 2026 · por Administrador

'Dejen que los niños se acerquen a mí'

Le presentaban niños para que los tocara, y los discípulos los regañaban. Jesús se indignó: 'Dejen que los niños se acerquen'.

'Dejen que los niños se acerquen a mí'

Lectura sugerida: Marcos 10,13-16 Categoría: Historia bíblica Publicado: Domingo, 11 de octubre de 2026

Le presentaban niños para que los tocara, y los discípulos los regañaban. Jesús se indignó: 'Dejen que los niños se acerquen'.


Le acercaban niños a Jesús para que los tocara. Los discípulos los regañaban. Cuando Cristo lo vio, se indignó: 'Dejen que los niños se acerquen a mí; no se lo impidan; de los que son como ellos es el Reino de Dios'. Y, abrazándolos, los bendecía.

La indignación de Jesús

Pocas veces los Evangelios usan este verbo. Jesús se indigna. Hay realidades que merecen indignación cristiana. Impedirle a un niño llegar a Cristo es una de ellas. Padres que descuidan la formación religiosa de sus hijos, ambientes que ridiculizan la fe infantil, sistemas escolares hostiles: merecen reacción firme.

Como los niños

'De los que son como ellos es el Reino de Dios'. No idealiza la infancia: subraya rasgos espirituales. Los niños confían sin calcular, piden sin vergüenza, perdonan rápido, aceptan ser pequeños sin angustia. Estas actitudes son exactamente las del Reino. Quien las pierde con la edad, se aleja.

El abrazo de Cristo

Cristo no solo los deja acercarse: los abraza. Es bellísima la escena. Un Mesías que pone a los niños sobre su regazo y los bendice. Quienes hoy trabajan en pastoral infantil están en una de las labores más cercanas al corazón de Jesús.

Catequesis y oración familiar

Si los niños no escuchan hablar de Cristo en casa, difícilmente lo escucharán en otro lado. Los padres son los primeros catequistas. Una oración compartida antes de dormir, una bendición sencilla, la asistencia regular a misa, son las semillas que después florecen.

Para llevar a la vida diaria

Si tienes hijos o nietos pequeños, dedica esta semana cinco minutos diarios a hablarles de Dios sencillamente. Cuenta una historia bíblica, enseña una jaculatoria. Y para todos: recupera tu corazón de niño esta semana. Confía sin calcular, pide sin avergonzarte, perdona rápido.

Señor Jesús, no me dejes lejos como discípulo regañón. Acércame a ti como a los niños. Bendíceme con tus manos. Y, sobre todo, bendice a los niños del mundo: a los nacidos y a los no nacidos. Que su corazón sencillo nos enseñe el camino del Reino. Amén.


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Publicado en la categoría: Historia bíblica.

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