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El grano de trigo que cae en la tierra

Publicado el 17 de marzo de 2024 · por Administrador

El grano de trigo que cae en la tierra

'Si el grano de trigo no cae en tierra y muere, queda infecundo'. Cristo nos explica su pasión inminente y nuestra propia vocación.

El grano de trigo que cae en la tierra

Lectura sugerida: Juan 12,20-33 Categoría: Sermón Publicado: Domingo, 17 de marzo de 2024

'Si el grano de trigo no cae en tierra y muere, queda infecundo'. Cristo nos explica su pasión inminente y nuestra propia vocación.


Unos griegos se acercaron a Felipe pidiendo ver a Jesús. Cuando se lo dijeron, Cristo respondió con palabras enigmáticas: 'Ha llegado la hora de que sea glorificado el Hijo del hombre. Si el grano de trigo no cae en tierra y muere, queda infecundo; pero, si muere, da mucho fruto'.

La ley del grano

Hay una ley grabada en la creación: para dar vida, hay que perderla. La semilla en el granero está intacta pero estéril. Solo cuando cae a la tierra y se rompe, brota la espiga. Lo mismo vale para Cristo, para la Iglesia, para cada vida cristiana. Sin muerte voluntaria a uno mismo, no hay fecundidad real.

La hora ha llegado

Cristo anuncia su hora. No la rehúye: la mira de frente. 'Mi alma está turbada. ¿Y qué diré? Padre, líbrame de esta hora. Pero si he venido precisamente para esta hora…'. Es la oración más humana del Hijo. No oculta el miedo, pero lo abre al sí. Modelo para nosotros: orar con honestidad nuestras turbaciones.

La gloria por la cruz

'Si soy elevado, atraeré a todos hacia mí'. Decía esto significando con qué muerte iba a morir. La cruz es trono. Atrae más que cualquier dignidad humana. Por eso miles de mártires han abrazado la cruz con alegría: vieron en ella la gloria, no el desastre.

La aplicación práctica

¿Qué grano de trigo Dios te pide soltar? Un control, una imagen, un proyecto, un derecho propio. Soltarlo da miedo: parece morir. Pero las personas más fecundas son las que han aprendido a perder. La fecundidad cristiana se mide en lo que damos, no en lo que retenemos.

Para llevar a la vida diaria

Identifica un 'grano' que tienes guardado en tu granero por miedo: una palabra que no dices, un perdón que no concedes, un servicio que no prestas, una limosna que no das. Suéltalo esta semana. Verás cómo, en poco tiempo, brota una espiga inesperada.

Señor Jesús, grano de trigo caído en tierra para darnos vida, enséñame a morir como tú. A pequeñas muertes cotidianas que producen vida en quienes me rodean. Que mi turbación, como la tuya, encuentre siempre un sí. Amén.


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Publicado en la categoría: Sermón.

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