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La higuera estéril: otro año más

Publicado el 15 de marzo de 2026 · por Administrador

La higuera estéril: otro año más

Tres años sin fruto. El dueño quiere cortarla. El viñador suplica: 'Déjala un año más; la cavaré y abonaré'.

La higuera estéril: otro año más

Lectura sugerida: Lucas 13,1-9 Categoría: Sermón Publicado: Domingo, 15 de marzo de 2026

Tres años sin fruto. El dueño quiere cortarla. El viñador suplica: 'Déjala un año más; la cavaré y abonaré'.


Un hombre tenía una higuera plantada en su viña. Fue a buscar fruto y no lo encontró. Le dijo al viñador: 'Tres años llevo viniendo a buscar frutos en esta higuera y no los encuentro. Córtala. ¿Por qué va a ocupar terreno en balde?'. El viñador respondió: 'Señor, déjala todavía este año; yo cavaré alrededor y le echaré estiércol, a ver si da fruto. Si no, la cortarás'.

La paciencia divina

Dios es paciente, pero la paciencia tiene un horizonte. La parábola no debe leerse solo como tranquilidad ('siempre habrá tiempo'); también como urgencia ('puede no haber tantos años más'). La Cuaresma es justamente ese 'año más' que se nos regala para fructificar.

Cavar y abonar

El viñador no se contenta con esperar: trabaja la tierra. Esto es lo que hacen los sacramentos en nuestra vida, la oración constante, los buenos amigos creyentes: cavan alrededor, abonan, remueven. Si nos dejamos, el fruto llega.

¿Qué frutos?

Galatas 5 los enumera: amor, alegría, paz, paciencia, benignidad, bondad, fidelidad, mansedumbre, dominio de sí. Si después de años de vida cristiana mis relaciones siguen siendo crispadas, mi humor inestable, mi paciencia escasa, algo no ha fructificado. La Cuaresma es ocasión de un examen sincero.

Para llevar a la vida diaria

Escoge un fruto del Espíritu para esta Cuaresma. Solo uno. Mide pequeños progresos. Si eliges 'paciencia', cuenta hasta cinco antes de reaccionar; identifica las personas que más te provocan y reza por ellas; pide perdón rápido cuando fracases. El fruto llega cuando se cultiva con paciencia y constancia.

Señor, dueño de la viña, no me cortes todavía. Viñador divino, cava alrededor de mí, abona mi tierra, espera con paciencia. Este año más será de conversión. Hazme dar fruto en abundancia. Amén.


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Publicado en la categoría: Sermón.

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