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'Quien hace la voluntad de Dios es mi madre y mis hermanos'

Publicado el 09 de junio de 2024 · por Administrador

'Quien hace la voluntad de Dios es mi madre y mis hermanos'

La familia de Jesús viene a llevárselo creyéndolo loco. Él, dentro de la casa, define una familia más profunda: la del Reino.

'Quien hace la voluntad de Dios es mi madre y mis hermanos'

Lectura sugerida: Marcos 3,20-35 Categoría: Sermón Publicado: Domingo, 9 de junio de 2024

La familia de Jesús viene a llevárselo creyéndolo loco. Él, dentro de la casa, define una familia más profunda: la del Reino.


Jesús estaba enseñando y la gente se agolpaba alrededor. Su familia, al saberlo, vino a llevárselo, porque decían: 'Está fuera de sí'. Mientras tanto, los escribas afirmaban: 'Está endemoniado'. Le anunciaron: 'Tu madre y tus hermanos están afuera y te buscan'. Él respondió: '¿Quiénes son mi madre y mis hermanos? Quien hace la voluntad de Dios, ese es mi hermano, mi hermana y mi madre'.

Una familia incomprendida

Hasta los parientes de Jesús lo creían perturbado. Es consuelo y advertencia. Consuelo: si tu fe te cuesta la incomprensión de tus seres queridos, no eres el primero. Advertencia: la familia carnal, por sí sola, no garantiza la comprensión espiritual.

La nueva familia

Cristo no desprecia a su madre (María hará exactamente la voluntad de Dios y será la primera entre los que entran a la nueva familia). Define un criterio: el parentesco más profundo no es de sangre, sino de obediencia al Padre. Por eso los cristianos se llaman 'hermanos': son hijos del mismo Padre, miembros de la misma familia espiritual.

Las dos familias

Cada bautizado pertenece a dos familias: la natural y la sobrenatural. Ambas son verdaderas. Cuando una entra en conflicto con la otra, Cristo es claro: tiene primacía la voluntad del Padre. Es difícil pero liberador. Casi todos los santos vivieron alguna tensión familiar por seguir la voluntad de Dios.

María, ejemplo

María es ejemplo perfecto: no solo madre por la carne, sino primera discípula por su 'fiat'. Su grandeza no está solo en haber gestado al Hijo, sino en haber dicho sí a la voluntad del Padre. Esta es la grandeza imitable de María: el sí confiado.

Para llevar a la vida diaria

Si tu fe te cuesta tensión con familiares, no te desanimes. Reza por ellos sin querer convencerlos a la fuerza. Vive tu fe con alegría y testimonio. La voluntad de Dios siempre prevalece. Y, en tu comunidad cristiana, cuida la fraternidad: son tu otra familia.

Señor Jesús, hazme miembro de tu familia espiritual. Que cumpla la voluntad del Padre como tu Madre. Y bendice a mi familia natural, especialmente a los que aún no comparten la fe: que un día estemos todos juntos a la mesa del Reino. Amén.


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Publicado en la categoría: Sermón.

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