Trigo y cizaña: la paciencia de Dios
Publicado el 12 de julio de 2026 · por Administrador
Un enemigo siembra cizaña entre el trigo. Los criados quieren arrancarla. El amo responde: 'Dejen crecer ambos hasta la siega'.
Lectura sugerida: Mateo 13,24-30 Categoría: Sermón Publicado: Domingo, 12 de julio de 2026
Un enemigo siembra cizaña entre el trigo. Los criados quieren arrancarla. El amo responde: 'Dejen crecer ambos hasta la siega'.
Un hombre sembró buena semilla. Mientras todos dormían, vino su enemigo y sembró cizaña entre el trigo. Cuando empezó a brotar, los criados se alarmaron: '¿Quieres que vayamos a arrancar la cizaña?'. El amo respondió: 'No, podríais arrancar también el trigo. Dejen crecer ambos hasta la siega'.
El misterio del mal
La parábola explica con humildad un dato observable: en la historia humana, junto al bien crece el mal. Y aún más, dentro de cada uno cohabitan trigo y cizaña. No hay sociedades, ni instituciones, ni almas, ciento por ciento limpias. Esa coexistencia es dolorosa pero real.
Por qué Dios espera
La pregunta de siempre: ¿por qué Dios no extirpa el mal? Cristo responde: porque arrancando la cizaña se arrancaría también el trigo. La paciencia divina respeta la libertad humana y deja tiempo para la conversión. Hoy parece cizaña; mañana puede convertirse en trigo. La historia no se ha cerrado.
La siega final
Sin embargo, sí habrá una siega. La parábola no es relativismo moral: hay distinción definitiva entre el bien y el mal. Pero no la decretamos nosotros: la decretará Dios en el tiempo justo. Mientras tanto, la prudencia cristiana es paciente.
La cizaña interior
Más útil que identificar cizaña en otros es identificarla en uno mismo. Cada cristiano lleva consigo trigo (los buenos hábitos, la fe, las virtudes) y cizaña (los pecados, las heridas, los apegos desordenados). El trabajo de toda la vida es regar el trigo y combatir suavemente la cizaña, con confianza.
Para llevar a la vida diaria
Identifica una 'cizaña' interior (un defecto recurrente) y un 'trigo' que quieres hacer crecer (una virtud). Trabaja en ambos esta semana con paciencia. No te frustres por la cizaña: Dios la dejará hasta la siega; mientras tanto, la riega menos y al trigo más.
Señor de la mies, gracias por tu paciencia que me da tiempo. Riega el trigo de mi alma. Y, cuando llegue la siega, encuéntrame con más espigas que cizaña. Y dame también paciencia con los demás, sabiendo que el juicio es tuyo, no mío. Amén.
¿Te gustó este artículo? Compártelo con quien creas que pueda necesitarlo. Sigue caminando con nosotros cada domingo en caminosdefe.mx.
Publicado en la categoría: Sermón.