Camino de Emaús: arde nuestro corazón
Publicado el 04 de mayo de 2025 · por Administrador
Dos discípulos tristes caminan sin reconocer a Cristo a su lado. Él les explica las Escrituras y se queda con ellos al partir el pan.
Lectura sugerida: Lucas 24,13-35 Categoría: Historia bíblica Publicado: Domingo, 4 de mayo de 2025
Dos discípulos tristes caminan sin reconocer a Cristo a su lado. Él les explica las Escrituras y se queda con ellos al partir el pan.
El mismo día de la Resurrección, dos discípulos abandonaron Jerusalén rumbo a Emaús. Caminaban tristes, comentando lo sucedido. Un caminante se les unió y preguntó. Ellos hablaron sin reconocerlo. Era Jesús, pero sus ojos estaban velados.
Un Dios que se hace compañero
Lo primero que llama la atención: Jesús se acerca, escucha y pregunta. Antes de explicar, deja que ellos hablen. Dios no irrumpe atropellando: respeta el camino. Acompaña en silencio antes de iluminar. Quien quiere acompañar a otros en la fe debe aprender este estilo paciente.
La explicación de las Escrituras
'Entonces, comenzando por Moisés y los profetas, les explicó lo que se refería a Él en todas las Escrituras'. La Biblia no es un libro suelto: toda apunta a Cristo. Cuando aprendemos a leerla así, la encontramos viva. Por eso es tan importante alimentarse de la Palabra cada día, aunque sea unos minutos.
El reconocimiento al partir el pan
Llegados a Emaús, le insistieron: 'Quédate con nosotros, que se hace tarde'. Y al partir el pan, lo reconocieron. Es la Eucaristía. Allí, todavía hoy, Cristo se nos hace presente. La Misa no es nostalgia ni espectáculo: es la actualización del encuentro de Emaús.
Para llevar a la vida diaria
Toma este compromiso pascual: no faltar a la Misa dominical, llegar antes y quedarte unos minutos en silencio después. Pídele al Señor que tu corazón también arda durante la Liturgia de la Palabra. Y, cuando salgas, comparte: la fe se vive en comunidad.
Señor resucitado, quédate con nosotros, que ya cae la tarde. Abre nuestros ojos al partir el pan. Que tu palabra encienda nuestro corazón y nuestra vida sea misión, como la de aquellos discípulos. Amén.
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Publicado en la categoría: Historia bíblica.