La mujer adúltera: 'Quien esté sin pecado…'
Publicado el 29 de marzo de 2026 · por Administrador
Una mujer arrastrada al templo, condenada al apedreamiento. Jesús se inclina, escribe en el suelo y desarma a todos.
Lectura sugerida: Juan 8,1-11 Categoría: Historia bíblica Publicado: Domingo, 29 de marzo de 2026
Una mujer arrastrada al templo, condenada al apedreamiento. Jesús se inclina, escribe en el suelo y desarma a todos.
De madrugada, Jesús enseñaba en el templo. Los escribas y fariseos trajeron a una mujer sorprendida en adulterio y la pusieron en medio. 'La ley nos manda apedrear a estas. ¿Tú qué dices?'. Era trampa. Jesús se inclinó y escribió con el dedo en el suelo. Tras la insistencia, se incorporó: 'El que no tenga pecado, que tire la primera piedra'. Y volvió a escribir.
El silencio que desarma
Llamativo: Jesús no entra en debate jurídico. Calla. Escribe. Algunos Padres han especulado que escribía los pecados de los acusadores; otros, que era un gesto profético sin contenido. Lo cierto es que el silencio fue más elocuente que mil palabras. A veces el cristiano necesita callar para que la verdad hable.
La frase quirúrgica
'El que no tenga pecado…'. No exige perfección para ejercer la justicia, pero sí honestidad para acusar. Los acusadores se fueron desde el más viejo al más joven: a más años, más conciencia de pecado propio. Cristo no condenó el pecado de la mujer, pero tampoco lo aprobó. La distinción es vital.
'Tampoco yo te condeno'
Quedaron solos: la miseria y la misericordia, decía San Agustín. Jesús no la juzga, pero le da un mandato: 'Vete y, en adelante, no peques más'. La misericordia no es laxitud: es perdón con horizonte de cambio. Quien se siente perdonado por Dios no quiere volver a herirlo.
Para llevar a la vida diaria
Esta semana suelta una piedra. La tienes en la mano contra alguien concreto: un familiar, un compañero, una persona pública. Decide soltarla. Reza por esa persona en lugar de criticarla. Y si tú eres la mujer de la historia (todos somos a veces), recibe el 'tampoco yo te condeno' y proponte concretamente no volver a caer.
Señor Jesús, yo también he sido la mujer y los acusadores. Hazme soltar las piedras que cargo. Cuando me sienta condenado, pronuncia tu palabra: 'tampoco yo te condeno; vete y no peques más'. Que tu misericordia me convierta. Amén.
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Publicado en la categoría: Historia bíblica.