El envío de los doce
Publicado el 14 de julio de 2024 · por Administrador
Jesús envió a los doce de dos en dos. Sin pan, sin alforja, sin dinero en el cinturón. La misión exige libertad de equipaje.
Lectura sugerida: Marcos 6,7-13 Categoría: Historia bíblica Publicado: Domingo, 14 de julio de 2024
Jesús envió a los doce de dos en dos. Sin pan, sin alforja, sin dinero en el cinturón. La misión exige libertad de equipaje.
Jesús llamó a los doce y los empezó a enviar de dos en dos, dándoles autoridad sobre los espíritus impuros. Les ordenó que no llevaran para el camino más que un bastón: ni pan, ni alforja, ni dinero suelto en el cinturón. Que llevasen calzado, pero no dos túnicas.
De dos en dos
Los envía emparejados. Solo no se va a la misión cristiana. La pareja se sostiene, se corrige, se anima. Y cuando uno flaquea, el otro empuja. Las grandes misiones de la historia cristiana han sido casi siempre obra de duos: Pedro y Pablo, Cirilo y Metodio, Francisco y Clara, Juan Pablo y Madre Teresa. Aprende del modelo: busca un compañero de misión.
Sin alforja
¿Por qué ir sin equipaje? Para confiar en la providencia. Quien lleva sus seguridades, no necesita a Dios. Quien va ligero, aprende que Él provee. No es imprudencia: es libertad. La misión cristiana, también hoy, da fruto cuando los misioneros no van cargados con seguridades excesivas.
Sin segunda túnica
Una túnica basta. La segunda túnica es la del previsor que no confía. ¿Y si hace frío? ¿Y si se moja la primera? Cristo educa a los suyos en la fe encarnada: la providencia se experimenta cuando hay riesgo. Esto no exige hoy desnudarse literalmente, pero sí simplificar la vida y aceptar que no podemos controlarlo todo.
Sacudir el polvo
'Si en algún lugar no los reciben ni los escuchan, al irse de allí sacudan el polvo de los pies para testimonio contra ellos'. La misión cristiana no se impone. Si no recibe el mensaje, el misionero parte sin amargura, sin rabia. Sigue su camino. La libertad del otro se respeta absolutamente.
La cosecha
Los apóstoles partieron, predicaron la conversión, expulsaron demonios, ungieron con aceite a muchos enfermos y los curaban. Esa es la cosecha: conversiones, liberaciones, sanaciones. La Iglesia sigue siendo la misma: cuando se predica el Evangelio con fe, ocurren las mismas cosas.
Para llevar a la vida diaria
¿A quién te envía Cristo esta semana? Identifica una persona o un ámbito. No vayas solo: pide a un amigo creyente que ore contigo. Ve ligero: sin querer impresionar, sin discursos preparados. Simplemente testimonia, ora, escucha. Y, si no es recibido, sacude el polvo sin amargura.
Señor Jesús, envíame con tus apóstoles. Dame un compañero de misión. Quita de mí lo que me hace pesado para el camino. Que confíe en tu providencia. Que vaya con autoridad pero sin imposición. Y, si no soy recibido, dame tu serenidad. Amén.
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Publicado en la categoría: Historia bíblica.