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Historia bíblica

El joven rico: una sola cosa te falta

Publicado el 19 de octubre de 2025 · por Administrador

El joven rico: una sola cosa te falta

Cumplía todos los mandamientos, pero se fue triste porque tenía muchos bienes. Las riquezas no son malas; el problema es cuando ellas nos poseen.

El joven rico: una sola cosa te falta

Lectura sugerida: Marcos 10,17-30 Categoría: Historia bíblica Publicado: Domingo, 19 de octubre de 2025

Cumplía todos los mandamientos, pero se fue triste porque tenía muchos bienes. Las riquezas no son malas; el problema es cuando ellas nos poseen.


Un joven se acercó corriendo, se arrodilló y preguntó: 'Maestro bueno, ¿qué tengo que hacer para heredar la vida eterna?'. Jesús le mencionó los mandamientos. 'Todos los he cumplido desde mi juventud'. Cristo lo miró con cariño y le dijo: 'Una cosa te falta: anda, vende lo que tienes, dáselo a los pobres y ven, sígueme'. El joven se fue triste, porque era muy rico.

El primer 'no' del Evangelio

Es uno de los pasajes más dolorosos. Por primera vez en Marcos, alguien le dice 'no' a Cristo después de un encuentro personal. Y no es un perverso: es un buen hombre, observante, generoso. Lo único que le falta es libertad respecto a sus bienes. Y eso es decisivo.

Tener o ser tenido

Las riquezas no son malas en sí: son un don. El problema es cuando dejamos de poseerlas y empezamos a ser poseídos por ellas. Una persona puede tener poco y estar atada a lo poco que tiene. Otra puede tener mucho y ser interiormente libre. La pregunta no es cuánto tienes, sino qué te tiene.

La mirada de Cristo

Marcos subraya: 'Jesús, mirándolo con cariño'. Aun cuando lo desafía, lo ama. Esa mirada queda allí siempre. Es probable que el joven la recordara toda su vida. La gracia siembra: a veces el fruto tarda años en aparecer.

Para llevar a la vida diaria

¿Cuál es 'la única cosa que te falta'? Es probable que ya sepas la respuesta antes de terminar la pregunta. Hoy es buen día para enfrentarla. Da un paso pequeño pero concreto: una limosna mayor que de costumbre, una hora de servicio voluntario, soltar un capricho que pueda costar.

Señor Jesús, tu mirada me alcanza también a mí. Sabes lo que me ata. Dame el coraje del joven que no tuvo: vender, soltar, seguir. Que la única riqueza que necesite seas tú. Amén.


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Publicado en la categoría: Historia bíblica.

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