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Historia bíblica

Habla, Señor, que tu siervo escucha

Publicado el 18 de enero de 2026 · por Administrador

Habla, Señor, que tu siervo escucha

Dios llama por su nombre al joven Samuel. La fe se enciende cuando el corazón sabe responder con la disponibilidad del niño.

Habla, Señor, que tu siervo escucha

Lectura sugerida: 1 Samuel 3,1-10 y Juan 1,35-42 Categoría: Historia bíblica Publicado: Domingo, 18 de enero de 2026

Dios llama por su nombre al joven Samuel. La fe se enciende cuando el corazón sabe responder con la disponibilidad del niño.


El joven Samuel dormía en el santuario. Una voz lo llamó: 'Samuel'. Corrió a Elí, el sacerdote anciano. 'No te he llamado, vuelve a acostarte'. Tres veces ocurrió lo mismo. La cuarta, Elí comprendió: era el Señor. Le enseñó la respuesta: 'Habla, Señor, que tu siervo escucha'.

La voz no reconocida

Llamativo: Samuel servía en el templo, conocía la ley, era piadoso. Y, sin embargo, no reconoció al principio la voz de Dios. La fe no se hereda automáticamente: hay que aprender a escuchar. La oración cristiana es escuela larga, y muchas veces tropieza antes de aprender a discernir.

El papel del acompañante

Sin Elí, Samuel no habría sabido qué hacer. La fe necesita acompañantes: un sacerdote, un padre, una madre, un amigo creyente, un director espiritual. Hoy en una cultura individualista perdemos esto, y la vida espiritual se vuelve confusa. Quien camina solo, camina menos lejos.

El paralelo en Juan

Los primeros discípulos de Jesús también escucharon una voz. 'Vengan y vean'. Y se quedaron con Él. La vida cristiana siempre tiene este doble paso: la voz que llama y la respuesta libre que se acerca, escucha y se queda.

Para llevar a la vida diaria

Reserva quince minutos de silencio absoluto esta semana, sin teléfono, sin música, sin nada. Solo silencio interior. Y repite suavemente, varias veces: 'Habla, Señor, que tu siervo escucha'. No esperes voces externas: espera mociones internas, intuiciones, paz.

Señor, hablas y casi nunca te escucho. Educa mi oído interior. Dame un Elí que me acompañe. Y dame el coraje de Samuel para responder cuando tu voz me llame por mi nombre. Amén.


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Publicado en la categoría: Historia bíblica.

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