Job: el sufrimiento del justo
Publicado el 04 de febrero de 2024 · por Administrador
Job, despojado de hijos, bienes y salud, dialoga con Dios sin maldecirlo. Su libro nos enseña a sostener la fe cuando todo se rompe.
Lectura sugerida: Job 7,1-7 Categoría: Historia bíblica Publicado: Domingo, 4 de febrero de 2024
Job, despojado de hijos, bienes y salud, dialoga con Dios sin maldecirlo. Su libro nos enseña a sostener la fe cuando todo se rompe.
Job era un hombre íntegro, rico, padre de familia numerosa. En una sola jornada perdió hijos, ganado y servidores. Una semana después, perdió la salud. Se sentó sobre cenizas a rascarse las llagas con un trozo de teja. Su mujer le aconsejó maldecir a Dios. Él respondió: 'Si recibimos los bienes de Dios, ¿no vamos a aceptar también los males?'.
El gran libro del dolor
El libro de Job es la respuesta bíblica al problema del sufrimiento del justo. No ofrece explicaciones rápidas. Tres amigos lo visitan y se dedican durante capítulos enteros a argumentar que algún pecado oculto debe ser la causa. Job los refuta uno a uno. Y, sin embargo, no maldice.
La queja como oración
Job no calla su dolor. Habla, grita, reprocha. 'Mi vida es un soplo: mis ojos no verán más la felicidad'. Esta queja es oración. Dios no la castiga. Al final del libro, paradójicamente, Dios reconoce: 'Job habló rectamente, no como sus amigos'. Los amigos defendieron a Dios con argumentos falsos; Job le reclamó con verdad. La oración honesta supera al discurso pío.
El encuentro final
Después de muchos capítulos, Dios mismo habla a Job desde un torbellino. No le da explicaciones: le muestra la inmensidad de la creación. Job comprende: 'Te conocía solo de oídas, ahora te han visto mis ojos; me arrepiento sobre el polvo'. El sufrimiento conduce, si se acepta, a un conocimiento más profundo de Dios.
Para llevar a la vida diaria
¿Estás en una temporada Job? No reprimas la queja: dirígesela a Dios. Reza un salmo de lamento (3, 13, 22, 42, 88). Y, en algún momento, deja que Dios te muestre el horizonte mayor: tu dolor es real, pero no es la última palabra. Y, si conoces a un 'Job', acompáñalo en silencio. Los amigos hablones de Job le hicieron más daño que bien.
Señor, en el sufrimiento aprendo lentamente a conocerte. Te confieso mi confusión cuando los justos sufren y los injustos prosperan. Dame la fe de Job: gritarte sin maldecirte. Y, al final, déjame verte cara a cara. Amén.
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Publicado en la categoría: Historia bíblica.