Jonás predica en Nínive
Publicado el 21 de enero de 2024 · por Administrador
Jonás huye de Dios, lo traga un pez, lo vomita en Nínive y predica con desgana. La ciudad entera se convierte. La gracia desborda los planes.
Lectura sugerida: Jonás 3,1-10 Categoría: Historia bíblica Publicado: Domingo, 21 de enero de 2024
Jonás huye de Dios, lo traga un pez, lo vomita en Nínive y predica con desgana. La ciudad entera se convierte. La gracia desborda los planes.
Después de su famoso paseo en el vientre del pez, Jonás obedece. Atraviesa Nínive predicando: 'Dentro de cuarenta días, Nínive será destruida'. Y ocurre el milagro: 'Los ninivitas creyeron en Dios, proclamaron un ayuno y se vistieron de saco, grandes y pequeños'. Hasta el rey se sentó sobre cenizas.
El profeta resistente
Jonás no quería ir a Nínive. La consideraba enemiga, indigna, irrecuperable. La gracia, en cambio, no respeta nuestras categorías. Dios envía a quien menos quiere a donde menos quiere. Esa es la lógica divina, y es la lógica que más nos cuesta entender.
Una predicación pobre
Lo más asombroso: las palabras de Jonás son brevísimas. Apenas un anuncio de destrucción. Sin entusiasmo, sin estrategia. Y, sin embargo, una ciudad entera se convierte. La fuerza no estaba en el predicador sino en el Espíritu. Cuántas veces no evangelizamos porque nos creemos no aptos. Hacer lo que Dios pide, aunque mal, es ya más fructífero que no hacer nada.
La misericordia universal
Al final del libro, Jonás se enfada porque Dios perdona. Quería ver la destrucción de los enemigos. Dios le responde con ternura paciente. La misericordia divina alcanza a todos, incluso a los que el creyente preferiría ver castigados.
Para llevar a la vida diaria
¿Hay alguien o algún grupo a quien consideras irrecuperable? Probablemente Dios te está enviando a 'Nínive' a esa persona. Esta semana, oración concreta por ella y un gesto silencioso de amor. No esperes lograr nada espectacular: Dios obra detrás de palabras pobres.
Señor, líbrame del corazón estrecho de Jonás. Envíame donde no quiero ir, a quien no quiero amar. Que tu misericordia alcance, a través de mí, a quienes hoy considero lejanos. Amén.
¿Te gustó este artículo? Compártelo con quien creas que pueda necesitarlo. Sigue caminando con nosotros cada domingo en caminosdefe.mx.
Publicado en la categoría: Historia bíblica.