Juan el Bautista: preparen el camino
Publicado el 14 de diciembre de 2025 · por Administrador
Una voz que clama en el desierto: 'Enderecen los senderos'. Que nuestro Adviento incluya conversión sincera.
Lectura sugerida: Marcos 1,1-8 Categoría: Historia bíblica Publicado: Domingo, 14 de diciembre de 2025
Una voz que clama en el desierto: 'Enderecen los senderos'. Que nuestro Adviento incluya conversión sincera.
Marcos abre su Evangelio con la figura imponente de Juan el Bautista: un hombre vestido de pieles de camello, alimentado de saltamontes y miel silvestre, que predica en el desierto. Su mensaje es directo: 'Conviértanse, preparen el camino del Señor'. Las multitudes acuden a confesar sus pecados y a ser bautizadas.
La voz que prepara
Juan no se predica a sí mismo: predica al que viene. 'Yo no soy digno de desatar la correa de sus sandalias'. Él bautiza con agua; el otro bautizará con Espíritu Santo. Es modelo de todo evangelizador: señalar a Cristo y borrarse. El que no sabe disminuir, no es de fiar.
Caminos torcidos
Para preparar la venida del Señor hay que enderezar lo torcido. Cada uno tiene caminos sinuosos: hábitos viejos, relaciones tóxicas, rutinas perezosas. Adviento es justamente eso: tomar el azadón y allanar. No se trata de moralismo, sino de hospitalidad. Cuando viene una visita importante, se ordena la casa.
La confesión, alisar el camino
El instrumento que la Iglesia ofrece para preparar el camino es la confesión. Acudir al sacramento antes de la Navidad es lo más adviental que se puede hacer. Sale uno aliviado, con paz, listo para abrazar al Niño con manos limpias. No la dejes para el último día.
Para llevar a la vida diaria
Programa tu confesión esta semana. Si llevas tiempo sin confesarte, no temas: el sacerdote es signo de un Padre que abraza, no juez que humilla. Y revisa tu vida con honestidad: ¿qué torceduras concretas hay? Una sola, hoy, empieza a enderezarla.
Bendito San Juan Bautista, voz que clama, prepara también mi corazón para la venida del Señor. Que sepa enderezar mis caminos torcidos y abrazar la conversión sin miedo. Que disminuya mi yo para que crezca Cristo. Amén.
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Publicado en la categoría: Historia bíblica.