La fe perseverante de la cananea
Publicado el 24 de agosto de 2025 · por Administrador
Una mujer pagana suplica por su hija enferma y no se rinde. 'Mujer, qué grande es tu fe'.
Lectura sugerida: Mateo 15,21-28 Categoría: Historia bíblica Publicado: Domingo, 24 de agosto de 2025
Una mujer pagana suplica por su hija enferma y no se rinde. 'Mujer, qué grande es tu fe'.
Jesús se retiró a la región de Tiro y Sidón. Una mujer cananea, pagana, salió a su encuentro gritando: '¡Ten compasión de mí, Señor, hijo de David! Mi hija está atormentada por un demonio'. Jesús no respondió palabra. Los discípulos pidieron despacharla. Cristo dijo: 'Solo he sido enviado a las ovejas perdidas de Israel'. Pero ella se postró: '¡Señor, ayúdame!'. 'No está bien echar a los perros el pan de los hijos'. 'Sí, Señor, pero también los perritos comen las migajas que caen de la mesa de sus amos'. Jesús exclamó: 'Mujer, qué grande es tu fe; hágase como tú quieres'.
La oración insistente
Esta mujer rompe los protocolos. No tiene linaje religioso, no es del pueblo elegido, no es bien recibida. Pero ama a su hija más que a su orgullo. Su fe no se rinde con los silencios de Jesús ni con los obstáculos. La oración perseverante no es testaruda: es confiada.
El humor del Maestro
La respuesta de Jesús, dura en apariencia, es probablemente una prueba con cierto sentido de humor. Llamarla 'perrito' suena fuerte; pero ella entra en el juego con humildad y fe. La intuición espiritual de la madre desarma al Señor. Cristo se deja vencer por la fe.
La universalidad de la salvación
Este pasaje es bisagra: prepara la apertura del evangelio a todos los pueblos. La salvación se abre paso más allá de Israel a través de quienes, como esta mujer, se atreven a creer. Hoy, ningún pueblo, ninguna persona, queda fuera del alcance de la misericordia.
Para llevar a la vida diaria
¿Hay algo por lo que llevas tiempo orando sin respuesta aparente? No te rindas. Insiste. La oración persistente educa la fe. Y, además, ora con humildad: 'Señor, basta una migaja tuya'. Lo grande de Dios es que sus migajas son banquetes.
Señor Jesús, dame la fe de la cananea. Que no me rinda en la oración aunque parezca que callas. Que mi humildad abra puertas que mi orgullo cierra. Sana lo que solo tú puedes sanar. Amén.
¿Te gustó este artículo? Compártelo con quien creas que pueda necesitarlo. Sigue caminando con nosotros cada domingo en caminosdefe.mx.
Publicado en la categoría: Historia bíblica.