La Visitación: María lleva a Jesús
Publicado el 21 de diciembre de 2025 · por Administrador
Embarazada, María sale 'de prisa' a servir a su prima Isabel. Quien lleva a Cristo no se queda quieto.
Lectura sugerida: Lucas 1,39-56 Categoría: Historia bíblica Publicado: Domingo, 21 de diciembre de 2025
Embarazada, María sale 'de prisa' a servir a su prima Isabel. Quien lleva a Cristo no se queda quieto.
Tras la Anunciación, María 'se levantó y se fue de prisa' a la montaña, a casa de Isabel. Su prima estaba en su sexto mes, embarazada en su vejez. Era un viaje largo, peligroso, agotador. Pero María va. Lleva en su seno al Salvador y, sin embargo, lo primero que hace es ponerse al servicio.
La prisa de la caridad
María no espera a que se le pase el cansancio del primer trimestre. No espera a estar acompañada. No calcula riesgos. Va. Hay una prisa buena, distinta de la ansiedad: la prisa del amor que ve una necesidad y se lanza. La prisa que santifica las distancias.
El primer evangelio
Cuando María saluda a Isabel, el niño en el seno de Isabel salta de alegría. El primer evangelio fue una visita. María no necesitó decir grandes discursos: bastó su presencia. Y el primer beneficiado fue un nonato. Cada gesto de cuidado a una embarazada, a un ancia, a un olvidado, es una visitación.
Llevar a Cristo
La Visitación es modelo de toda evangelización. María lleva a Cristo, sin proselitismo ruidoso, simplemente con su presencia humilde. Cuando un cristiano cargado de Cristo entra en un ambiente, algo cambia, aunque no diga nada. La radiación del Señor se transmite por contagio silencioso.
Para llevar a la vida diaria
Antes de la Navidad, visita a alguien que esté solo: un anciano, un enfermo, un familiar distante. No le lleves un sermón: lleva tu presencia. Lleva a Cristo en tu corazón. Y si puedes, regala algo simbólico: una estampa, una vela, una sonrisa. La Visitación se actualiza en cada acto así.
María, Madre apresurada por amor, enséñame a salir de mí mismo y a llevar a Cristo a quien lo necesita en silencio. Que mi presencia sea bendición. Que como Isabel, alguien salte de alegría al verte llegar a través de mí. Amén.
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Publicado en la categoría: Historia bíblica.