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Historia bíblica

Los setenta y dos discípulos

Publicado el 05 de julio de 2026 · por Administrador

Los setenta y dos discípulos

Jesús envió a setenta y dos discípulos de dos en dos, sin alforja, sin sandalias de repuesto. La misión exige libertad.

Los setenta y dos discípulos

Lectura sugerida: Lucas 10,1-12 Categoría: Historia bíblica Publicado: Domingo, 5 de julio de 2026

Jesús envió a setenta y dos discípulos de dos en dos, sin alforja, sin sandalias de repuesto. La misión exige libertad.


Pocas veces se predica este pasaje, pero es uno de los más reveladores sobre la misión cristiana. Cristo no envía solo a los doce apóstoles: envía además a setenta y dos discípulos. El número alude simbólicamente a todas las naciones del mundo. La misión es para todos los bautizados, no solo para los profesionales.

De dos en dos

Los envía emparejados. Solos sería más eficiente pero menos humano. La misión cristiana siempre es comunitaria. La fe se transmite mejor en grupos pequeños, en parejas que se animan, en comunidades que se sostienen. El llanero solitario de la fe se cansa pronto.

La cosecha es mucha, los obreros pocos

Cristo no minimiza la realidad: la cosecha es mucha. Y los obreros, pocos. La solución no es presionar a los pocos hasta el agotamiento, sino orar al dueño de la mies: 'que envíe obreros'. Las vocaciones nacen de la oración constante.

Sin alforja, sin sandalias de repuesto

Llamativo: 'no lleven bolsa, ni alforja, ni sandalias'. Es invitación a la libertad respecto de los bienes. No significa imprudencia material, sino confianza en la providencia. Quien va aferrado a sus seguridades, predica poco. Quien va ligero, llega más lejos.

La paz que se ofrece

'Cuando entren en una casa, digan primero: paz a esta casa'. La paz es lo primero que ofrece el cristiano. No discusiones, no condenas: paz. Si la persona la acoge, queda; si la rechaza, vuelve al mensajero. Pero el primer gesto siempre es ofrecer paz.

Para llevar a la vida diaria

Esta semana ofrece paz a cada persona con la que te cruces, aunque sea interiormente. Y reza por las vocaciones: que el dueño de la mies envíe obreros. Y para ti: ¿qué 'alforja' llevas que te impide ir ligero a la misión? Suelta algo.

Señor de la mies, envía obreros a tu cosecha. Hazme tú uno de ellos. Que vaya en pareja, no solo. Que vaya ligero, no cargado. Que ofrezca paz, no controversia. Y que en cada casa quede un poco más de tu Reino. Amén.


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Publicado en la categoría: Historia bíblica.

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