Caminos de Fe Una comunidad de fe
Menú
Festividad

Pentecostés: la profecía de Joel

Publicado el 19 de mayo de 2024 · por Administrador

Pentecostés: la profecía de Joel

Pedro, ante la multitud asombrada, explica el fenómeno con el profeta Joel: 'Derramaré mi Espíritu sobre todo mortal'.

Pentecostés: la profecía de Joel

Lectura sugerida: Hechos 2,14-21 y Joel 3,1-5 Categoría: Festividad Publicado: Domingo, 19 de mayo de 2024

Pedro, ante la multitud asombrada, explica el fenómeno con el profeta Joel: 'Derramaré mi Espíritu sobre todo mortal'.


Cuando los discípulos comenzaron a hablar en lenguas distintas tras recibir al Espíritu, la multitud se asombró. Algunos burlones decían: 'Están borrachos de vino dulce'. Pedro, recién transformado, se puso de pie y proclamó: 'No están borrachos como ustedes piensan. Aquí se cumple lo que dijo el profeta Joel: derramaré mi Espíritu sobre todo mortal'.

Una promesa antigua

Joel había profetizado siete siglos antes: 'Sus hijos e hijas profetizarán, los ancianos soñarán sueños, los jóvenes verán visiones; sobre los siervos y siervas derramaré mi Espíritu'. Pentecostés cumple esa promesa. Lo que se reservaba antes a unos pocos (profetas, reyes, sacerdotes), ahora se democratiza: cada bautizado recibe el Espíritu.

Todos profetas

La consecuencia es revolucionaria: cada cristiano participa de los dones del Espíritu. No hay aristocracia espiritual. Las mujeres y los jóvenes, despreciados en la sociedad antigua, profetizan. Los ancianos sueñan. Cada uno tiene un don del Espíritu para edificar la Iglesia. Quien no lo activa, desperdicia su bautismo.

Los siete dones

La tradición cristiana enumera siete dones del Espíritu: sabiduría, entendimiento, consejo, fortaleza, ciencia, piedad y temor de Dios. No son adornos: son herramientas. Pedirlos cada día actualiza su acción en nosotros.

El primer kerigma

Pedro continúa con el primer 'kerigma' (anuncio fundamental) cristiano: Jesús de Nazaret fue crucificado, Dios lo resucitó, nosotros somos testigos. Y termina: 'Conviértanse y bautícense'. Tres mil personas respondieron ese día. La Iglesia, recién nacida, empezó con tres mil miembros. La fuerza no estaba en Pedro: estaba en el Espíritu.

Para llevar a la vida diaria

Reza la secuencia 'Veni Sancte Spiritus' esta semana. O simplemente 'Ven, Espíritu Santo'. Y, si hace tiempo no te confirmas conscientemente, renueva los dones recibidos: pide al Espíritu que despierte aquellos que están dormidos. Identifica tu don principal y ponlo al servicio de tu comunidad.

Espíritu Santo, ven sobre mí como descendiste sobre los apóstoles. Renueva la faz de la tierra y la faz de mi alma. Que profetice tu Evangelio con valentía. Que mis sueños sean inspirados por ti. Amén.


¿Te gustó este artículo? Compártelo con quien creas que pueda necesitarlo. Sigue caminando con nosotros cada domingo en caminosdefe.mx.

Publicado en la categoría: Festividad.

Compartir:

Comentarios

Aún no hay comentarios. ¡Sé el primero!

Deja tu comentario

Tu comentario será revisado antes de publicarse.

También te puede interesar