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Salmo 1: el árbol junto al río

Publicado el 01 de septiembre de 2024 · por Administrador

Salmo 1: el árbol junto al río

El primer salmo es la puerta de toda la oración bíblica. Pinta dos caminos: el del justo, árbol junto a fuentes; y el del impío, paja al viento.

Salmo 1: el árbol junto al río

Lectura sugerida: Salmo 1 Categoría: Salmo Publicado: Domingo, 1 de septiembre de 2024

El primer salmo es la puerta de toda la oración bíblica. Pinta dos caminos: el del justo, árbol junto a fuentes; y el del impío, paja al viento.


El Salmo 1 es la introducción de todo el Salterio. Resume en pocas líneas la cosmovisión bíblica: 'Dichoso el hombre que no sigue el consejo de los impíos, ni entra por la senda de los pecadores… sino que su gozo es la ley del Señor y medita su ley día y noche. Será como árbol plantado al borde de la acequia: da fruto en su sazón y no se marchitan sus hojas; todo lo que emprende tiene buen fin'.

El árbol plantado

La imagen es luminosa. Un árbol junto al agua nunca se seca. Sus raíces toman lo que necesitan sin esfuerzo aparente. Da fruto en su tiempo. Sus hojas resisten la sequía. Así es el justo cuya raíz está en Dios. Las contrariedades de la vida no lo destruyen: tiene una fuente más profunda.

La paja al viento

'No así los impíos, no así; son como paja que arrebata el viento'. Imagen contraria: paja seca al viento. Sin raíz, sin sustento, sin peso. La existencia del impío puede parecer brillante un tiempo, pero no tiene anclaje. Al primer juicio importante, se dispersa.

La ley meditada

¿Qué hace al árbol fructífero? Su raíz en la Palabra de Dios. 'Medita su ley día y noche'. No es lectura distraída: es meditación constante. Por eso los monjes guardaron desde siempre la lectio divina: lectura lenta, masticada, asimilada. Sin contacto con la Palabra, el alma se seca.

La elección diaria

El salmo presenta dos caminos. No hay un tercero. Cada día elegimos uno. Las decisiones pequeñas (qué leer, con quién conversar, dónde mirar, en qué entretenerse) van conformando uno u otro camino. Después de años, el árbol ha crecido o la paja se ha dispersado.

El Señor conoce

El salmo concluye: 'El Señor conoce el camino del justo, pero el camino del impío acaba mal'. Dios no es indiferente. Conoce. Vigila. Sostiene al justo. No siempre lo libra de la cruz, pero lo guarda en lo esencial.

Para llevar a la vida diaria

Identifica dónde están plantadas tus raíces. ¿Junto a qué 'río' creces? Compañías, lecturas, redes sociales, ocupaciones: ¿alimentan o secan? Esta semana, planta o reafirma una raíz en la Palabra de Dios: diez minutos diarios de lectura del Evangelio.

Señor, hazme árbol plantado junto a tus aguas. Que mis raíces se hundan en tu Palabra. Que dé fruto en mi sazón. Que mis hojas no se marchiten. Líbrame del camino del impío, ese viento que dispersa todo. Amén.


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Publicado en la categoría: Salmo.

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