Corpus Christi: Cristo, sumo sacerdote
Publicado el 02 de junio de 2024 · por Administrador
Cristo entró una vez para siempre con su propia sangre, obteniendo redención eterna. La Eucaristía actualiza este único sacrificio.
Lectura sugerida: Hebreos 9,11-15 y Marcos 14,12-26 Categoría: Festividad Publicado: Domingo, 2 de junio de 2024
Cristo entró una vez para siempre con su propia sangre, obteniendo redención eterna. La Eucaristía actualiza este único sacrificio.
La carta a los Hebreos presenta a Cristo como sumo sacerdote único y definitivo: 'No con sangre de machos cabríos ni de novillos, sino con su propia sangre, entró una vez para siempre en el santuario, consiguiendo una redención eterna'.
El sacerdocio del Antiguo Testamento
En el antiguo Israel, el sumo sacerdote entraba una vez al año en el Lugar Santísimo, con sangre de animales, para hacer expiación por el pueblo. Era un rito repetitivo, imperfecto, simbólico. Cristo, en cambio, entró una sola vez con su propia sangre y consiguió redención definitiva. Por eso no hay nuevos sacrificios cruentos en el cristianismo: solo se actualiza el único.
La Misa, sacrificio actualizado
¿Qué es entonces la Misa? La actualización sacramental del único sacrificio de Cristo. No otro nuevo, no repetición: actualización. Cristo, presente en el altar, se ofrece de nuevo al Padre por nosotros. El sacerdote ministerial actúa 'in persona Christi'. Por eso la Misa no es opcional: es el centro de la vida cristiana.
Cuerpo y sangre
El Evangelio narra la última cena. Cristo toma pan: 'Esto es mi cuerpo'. Toma vino: 'Esta es mi sangre de la alianza, derramada por muchos'. Aquellas palabras siguen pronunciándose cada día en miles de altares. La presencia real es realmente real: cuerpo, sangre, alma y divinidad bajo las apariencias.
La procesión del Corpus
La tradición católica saca el Santísimo en procesión por las calles. No es folclore: es testimonio público. Decimos al mundo que este Dios escondido en una hostia es el Señor del universo. Las flores arrojadas, las alfombras de aserrín, los cantos, son el modesto homenaje de quienes lo reconocen.
Para llevar a la vida diaria
Acércate a la Eucaristía con renovada fe esta semana. Si puedes, asiste a la procesión del Corpus en tu parroquia. Y antes de comulgar, di interiormente: 'Señor, no soy digno; pero una palabra tuya bastará'. Comulga con conciencia, no por costumbre.
Cristo, sumo y eterno sacerdote, gracias por entregar tu propia sangre por nuestra redención. Cuerpo de Cristo, sálvanos. Sangre de Cristo, lávanos. Que la Eucaristía sea fuente y cumbre de toda mi vida cristiana. Amén.
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Publicado en la categoría: Festividad.