Cristo Rey: 'Hoy estarás conmigo en el paraíso'
Publicado el 24 de noviembre de 2024 · por Administrador
Cristo Rey reina desde la cruz. Su primer súbdito es un ladrón crucificado que, en sus últimos minutos, le pide ser recordado.
Lectura sugerida: Lucas 23,35-43 Categoría: Festividad Publicado: Domingo, 24 de noviembre de 2024
Cristo Rey reina desde la cruz. Su primer súbdito es un ladrón crucificado que, en sus últimos minutos, le pide ser recordado.
Mientras Jesús agonizaba en la cruz, dos ladrones lo flanqueaban. Uno blasfemaba: 'Si eres el Mesías, sálvate a ti mismo y a nosotros'. El otro lo reprendió: 'Nosotros recibimos lo merecido por nuestros crímenes; pero este no ha hecho nada malo'. Y dirigiéndose a Jesús: 'Acuérdate de mí cuando llegues a tu reino'. Cristo respondió: 'En verdad te digo: hoy estarás conmigo en el paraíso'.
Un Rey extraordinario
La solemnidad de Cristo Rey culmina el año litúrgico. Pero el rey que celebramos no se entroniza con corona dorada, sino con corona de espinas. No con cetro, sino con caña. No con súbditos aclamantes, sino con dos ladrones a los lados. Esta es la realeza cristiana: el reinado de la cruz.
El primer canonizado
El llamado 'buen ladrón' (la tradición lo llama Dimas) es el primer canonizado del Nuevo Testamento. No tuvo tiempo de bautismo, ni de catequesis, ni de obras santas espectaculares. Solo un momento de reconocimiento y una petición humilde: 'Acuérdate de mí'. Bastó. La gracia puede actuar en el último instante.
La esperanza para los pecadores
Es uno de los pasajes más esperanzadores del Evangelio. Aun en los últimos minutos de una vida desordenada, Dios alcanza. Es buena noticia para todos: para los que se acercan a la fe tarde, para los que han caído y dudan de la misericordia, para los que rezan por familiares pecadores. Nunca es tarde.
La oración brevísima
'Acuérdate de mí'. Tres palabras. La oración más eficaz del Evangelio en términos de resultado: paraíso garantizado. A veces las oraciones más elaboradas no son las que llegan más alto. La sinceridad humilde, las palabras pocas, el corazón quebrado, son lo que Dios escucha.
Hoy
'Hoy estarás conmigo'. No mañana, no algún día: hoy. La promesa de Cristo no se difiere. Hoy es siempre el día de la salvación. Cada confesión sincera abre las puertas del cielo hoy.
Para llevar a la vida diaria
Si tienes un familiar lejos de Dios o moribundo sin fe explícita, no desesperes: la conversión puede ser de último instante. Reza con confianza. Y para ti: examina si vives 'hoy' como podría ser tu último día. Sin morbo: con realismo. Si Cristo viniera hoy, ¿estás listo?
Cristo Rey, recuérdame también a mí. Como al buen ladrón, abre para mí las puertas de tu paraíso. Que viva cada hoy con conciencia. Y, al final, dame morir con sus palabras en los labios: 'Acuérdate de mí cuando llegues a tu Reino'. Amén.
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