Divina Misericordia: la comunidad que todo lo comparte
Publicado el 07 de abril de 2024 · por Administrador
La primera comunidad cristiana lo tenía todo en común. Frutos visibles de la Pascua: caridad, unidad, valentía.
Lectura sugerida: Hechos 4,32-35 y Juan 20,19-31 Categoría: Festividad Publicado: Domingo, 7 de abril de 2024
La primera comunidad cristiana lo tenía todo en común. Frutos visibles de la Pascua: caridad, unidad, valentía.
Domingo de la Divina Misericordia. La primera lectura de Hechos describe a la comunidad naciente: 'El grupo de los creyentes tenía un solo corazón y una sola alma; nadie llamaba propios sus bienes, sino que todo lo tenían en común'.
La señal de la Resurrección
Lo que demuestra que Cristo resucitó no es solo la tumba vacía: es esa comunidad imposible. Judíos y griegos, ricos y pobres, hombres y mujeres compartiendo bienes y alabando juntos. Esa comunión es signo visible del Resucitado actuando. Sin Pascua, las comunidades cristianas son simples ONGs piadosas; con Pascua, son anticipo del cielo.
Tomás y la fe
El Evangelio narra el episodio de Tomás. Es complementario: la fe personal y la vida comunitaria. Tomás se alejó del grupo y por eso se perdió la primera aparición. Cuando volvió, encontró a Cristo. Lección sutil: la fe se sostiene en la comunidad. Quien se aísla, se debilita.
Las llagas gloriosas
Jesús resucitado conserva las llagas. No para reprochar nada, sino para mostrar la profundidad de su amor. Las llagas son ahora fuentes de gracia. De su costado abierto brotaron los rayos blanco y rojo que santa Faustina vio: agua del bautismo, sangre de la Eucaristía. La misericordia tiene origen concreto: el costado abierto.
Jesús, en ti confío
La fórmula central de esta devoción es breve y poderosa: 'Jesús, en ti confío'. No es oración compleja: es entrega. Quien la repite con frecuencia descubre que la confianza es la actitud cristiana fundamental. El alma que confía nunca se pierde.
Para llevar a la vida diaria
Reza la Coronilla a la Divina Misericordia hoy, mejor a las tres de la tarde. Si llevas tiempo sin confesarte, no esperes: el sacramento es esta misericordia hecha concreta. Y en tu comunidad parroquial, comprométete con un servicio concreto: la fe pascual se vive en común.
Jesús misericordioso, en ti confío. Por tu Pasión dolorosa, ten misericordia de nosotros y del mundo entero. Hazme miembro vivo de la comunidad de los creyentes, donde la Pascua se hace visible. Amén.
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