Inmaculada Concepción: la mujer sin sombra
Publicado el 07 de diciembre de 2025 · por Administrador
El 8 de diciembre celebramos a la Virgen concebida sin pecado original. María es la primera redimida.
Lectura sugerida: Lucas 1,26-38 Categoría: Festividad Publicado: Domingo, 7 de diciembre de 2025
El 8 de diciembre celebramos a la Virgen concebida sin pecado original. María es la primera redimida.
El 8 de diciembre la Iglesia celebra el dogma de la Inmaculada Concepción: María, desde el primer instante de su existencia, fue preservada del pecado original por una gracia singular en previsión de los méritos de Cristo. Pío IX lo definió en 1854, confirmando una fe del pueblo cristiano que venía de siglos.
La nueva Eva
Eva, en el origen, dijo no a Dios. María, en la nueva creación, dijo sí. Eva escuchó a la serpiente; María escuchó al ángel. Esta correspondencia no es casual: la Iglesia desde antiguo ve en María la nueva Eva, la mujer que repara el camino de la primera. Entre María y la serpiente hay enemistad eterna: ella la pisa.
Toda hermosa
'Tota pulchra es María, et macula originalis non est in te': toda hermosa eres, María, y mancha original no hay en ti. Es un canto litúrgico antiguo. Esa belleza no es física: es interior, es plenitud de gracia. Por eso la liturgia de la Inmaculada está llena de luz, de blanco y azul, de canto alegre.
María en Adviento
La fiesta de la Inmaculada cae en pleno Adviento, antes de la Navidad. Esto tiene sentido: antes de que Cristo nazca, la Iglesia mira a la Madre. Si el Hijo viene, viene a través de ella. Adviento mariano es buena escuela: imitar a María en la espera.
Para llevar a la vida diaria
Reza la novena a la Inmaculada (los nueve días previos al 8 de diciembre, aunque puedes empezar después también). Visita una iglesia dedicada a ella. Y haz un pequeño examen: ¿quiero parecerme a María en pureza de corazón? ¿En qué cosa concreta? La pureza no es solo sexual: es transparencia interior, no albergar dobleces.
Inmaculada Madre nuestra, estrella de la mañana, prepara mi alma para la venida de tu Hijo. Que tu pureza me inspire. Que tu fe me sostenga. Que tu sí me enseñe a responder generosamente a Dios. Amén.
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