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Festividad

Todos los Santos: nuestra familia mayor

Publicado el 03 de noviembre de 2024 · por Administrador

Todos los Santos: nuestra familia mayor

Hace dos días la Iglesia celebró a todos los santos. Una multitud incontable de toda nación está ante el trono del Cordero.

Todos los Santos: nuestra familia mayor

Lectura sugerida: Apocalipsis 7,2-14 Categoría: Festividad Publicado: Domingo, 3 de noviembre de 2024

Hace dos días la Iglesia celebró a todos los santos. Una multitud incontable de toda nación está ante el trono del Cordero.


El primero de noviembre la Iglesia celebra la solemnidad de Todos los Santos. Es fiesta gozosa: no solo los canonizados oficialmente, sino el inmenso número de hombres y mujeres santos cuyos nombres solo Dios conoce.

Una multitud incontable

Juan en el Apocalipsis ve 'una muchedumbre que nadie podía contar, de toda nación, raza, pueblo y lengua, de pie ante el trono y delante del Cordero, vestidos con túnicas blancas y con palmas en la mano'. La gloria es una multitud festiva, no élite reducida. Hay sitio para muchos. Esta es noticia consoladora.

La santidad universal

El Concilio Vaticano II lo proclamó con claridad: todos los bautizados están llamados a la santidad. Es vocación universal. Las modalidades varían según el estado de vida (casados, solteros, religiosos, sacerdotes), pero el destino es uno: ser santo. Como dice San Pablo: 'Esta es la voluntad de Dios: vuestra santificación'.

La santidad de la puerta de al lado

El Papa Francisco habla de 'los santos de la puerta de al lado': los padres de familia que se desviven, las enfermeras pacientes, los obreros honestos, los abuelos que rezan. La santidad no siempre tiene biografía publicada. Pero está y sostiene al mundo.

Las bienaventuranzas

El Evangelio del día son las bienaventuranzas, retrato del santo. Pobres en el espíritu, los que lloran, los mansos, los que tienen hambre de justicia, los misericordiosos, los limpios de corazón, los pacificadores, los perseguidos por la justicia. Son ocho retratos del rostro de Cristo y, por tanto, del rostro del santo.

La intercesión de los santos

Los santos del cielo no están inactivos: interceden por nosotros. La doctrina católica de la comunión de los santos es luminosa. Nos une con los del cielo, los del purgatorio y los de la tierra. La distancia se acorta. Tenemos una familia inmensa.

Para llevar a la vida diaria

Identifica un santo de la puerta de al lado en tu vida y agradece su ejemplo. Reza por uno de tus difuntos queridos esta semana, si es posible asistiendo a Misa por su alma. Y elige una de las ocho bienaventuranzas para vivirla concretamente: la santidad se construye día a día, en pequeños pasos.

Todos los santos del cielo, intercedan por nosotros. Que su ejemplo nos anime. Que su intercesión nos sostenga. Y que un día estemos también nosotros entre la multitud incontable de hijos vestidos de blanco ante el Cordero. Amén.


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